La gente me pregunta mucho como era la gente de Nigeria, y cuando les contestaba que negra, se mosqueaban porque pensaban que estaba siendo vago a la hora de describirlos, o que me molestaban sus preguntas. Lo que no sabían es que estaba con esa palabra estaba diciendo muchas más cosas de las que ellos entendían.
En primer lugar si uno es blanco no es consciente de todas las diferencias que marca el color de la piel, ni lo sabrá a no ser que llegue a vivir en un ámbito en el que sea claramente la minoría. No me refiero a un espacio limitado; como una casa, un barrio o incluso ciudad, me estoy refiriendo a un lugar en el que sepas que por más y más kilómetros que recorras, y días que viajes, la aplastante mayoría de las personas que te encuentres serán "extraños", "diferentes" o lo que marca la diferencia completamente "los otros". Y si encima estás hablando, no de un país de miles de kilómetros, sino de un continentes de decenas de miles con cientos de fronteras, visados, guerras y piedras en el camino, la sensación de claustrofobia será aún mayor.
La percepción de cómo es el nigeriano medio es cambiante, según uno pase más o menos tiempo con ellos, como en cualquier otro lado. Por ello durante nuestro año en Nigeria los tres fuimos cambiando nuestra opinión sobre la gente de aquí según pasó el tiempo, en tres etapas que denominaré como sigue:
- Primary Colors / Criadas y señoras
- The Wire
- Black-ish / El Príncipe de Bel-Air
Y es que las primeras impresiones son fundamentales. Fundamentales y peligrosas.
Creo que lo primero que me llamó la atención de los nigerianos fue lo bajitos que son. Puede parecer superficial, pero tenía en la cabeza que serían adonis de dos metros tanto ellos como ellas y sin embargo a la gran mayoría de los que me cruzo todos los días les saco al menos 5 centímetros. Si bien es cierto que ellas suelen ser más altas que ellos, o al menos más altas que la española promedio. Al menos en Lagos, es posible que al norte del país haya gigantes de metro y medio, pero creo que nunca tendré oportunidad de reconocerlos.
Teóricamente hay tres grupos étnicos principales en Nigeria; Yoruba, Igbo y Hausa-Fulani. Los dos primeros se reparten el sur, oeste y este respectivamente, mientras los últimos pueblan el norte. Los primeros son mayoritariamente cristianos, mientras que entre los últimos predominan los musulmanes. Entre ellos se reconocen prácticamente al primer vistazo, o al menos tras cruzar unas cuantas palabras, al recién llegado al país. Pues bien, yo al principio habría sido incapaz de distinguir a ninguno de ellos, y esto no es porque me parecieran todos iguales, sino porque cada día, por la calle, veo rostros igual de distintos y variados que en España. El color de la piel es el tema de fondo, pero la melodía está escrita en miles de rostros distintos (De hecho el color tampoco es uniforme, sino variable, del color de la brea, pasando por el grano de café tostado, al color cacaolat.
A veces siento que nos ven a los occidentales como nosotros vemos a los asiáticos, los nigerianos son de rasgos pronunciados en general (Especialmente pómulos, nariz y labios), como si se hubieran pasado un poco inflandolos (Me parecería delicioso que ahora mismo hubiese un nigeriano en algún lugar del mundo definiendonos a los europeos como si nos hubiesen desinflado un poco de más).
Quizá es por eso que aquí nos miren con bastante desinterés, quizá hasta con un poco de desdén. Contrasta con la atención que reciben mis compañeros en Asia, a los que les hacen fotos por la calle y les tratan como a animales exóticos. Pero es que en esta tierra nos tienen ya muy vistos, y años de esclavitud, de repartirnos su continente como si fuera una pizza tarradellas, de vender armas a quien nos interesaba e ignorar a quién no, no han generado una muy buena primera impresión. Ni segunda, ni tercera, ni cuarta. Digamos que no hemos sido los mejores invitados del mundo.
Es quizá por eso que somos su blanco preferido para cualquier tipo de timo o estafa. Los mismos precios no son iguales para nosotros que para ellos, cualquier producto entre un 50% y el doble más caro para nosotros que para ellos (Lo que mi amigo Luis llama en su blog el "impuesto de blanqueidad"). El problema es cuando te trata de engañar alguien que metes en tu casa, que lleva tu coche o que te compra la comida.
Las aventuras y desventuras de los becarios de otros años incluyen robos de coches por parte del propio driver que posteriormente huyó del país, un caso de TOC extremo en el que la persona que les limpiaba se excedió en sus funciones y consideró que sus ordenadores ensuciaban la casa y los hizo desaparecer, y combustión espontánea de objetos personales, el cambio de la compra o de ropa interior femenina.
Y a los blancos nos duele especialmente cuando alguien que te hace la cama, te plancha la ropa, tira la basura, lava los platos, te va a pasar la ITV, echa gasolina, te lleva el coche al mecánico, lava en váter, la ducha y los suelos, quita el polvo, te compra verduras, las lava, corta y cocina, alguien que hace todo esto, por un sueldo aue a tí no te llegaría ni para el presupuesto mensual de cervezas, resulta que no es tu padre o tu madrey te engaña. Porque en Nigeria los negros siguen siendo los que sirven a los blancos (Y a otros negros ricos). Obviamente, es un hecho que los negros aquí son aplastante mayoría, pero la sensación de vivir en el estados unidos sureño de mediados del siglo XX está ahí.
La desconfianza, desgraciadamente, es mutua. Somos dos colectivos que se rozan a diario en las calles, se sonríen, se slaudan, trabajan juntos o trabajan unos para los otros, hacen negocios, beben en los mismos locales y bailan en las mismas pistas, pero que, a menudo, desconocen lo que pasa por las cabezas de los otros.
FE DE ERRATAS: Todo lo anterior son solo primeras impresiones; desinformadas, apresuradas y muy infundadas. Provienen, además, de un miembro de uno de los dos grupos de estudio principales de este blog (Un blanco europeo), y arrastran todas sus inseguridades, prejuicios y el caracter un poco naive del que escribe. Y, sobre todo, de una cruzada personal que tengo contra esta sociedad nigeriana (Tanto la blanca como la negra), cruzada que necesitaré de otro post entero para desarrollar.
Teóricamente hay tres grupos étnicos principales en Nigeria; Yoruba, Igbo y Hausa-Fulani. Los dos primeros se reparten el sur, oeste y este respectivamente, mientras los últimos pueblan el norte. Los primeros son mayoritariamente cristianos, mientras que entre los últimos predominan los musulmanes. Entre ellos se reconocen prácticamente al primer vistazo, o al menos tras cruzar unas cuantas palabras, al recién llegado al país. Pues bien, yo al principio habría sido incapaz de distinguir a ninguno de ellos, y esto no es porque me parecieran todos iguales, sino porque cada día, por la calle, veo rostros igual de distintos y variados que en España. El color de la piel es el tema de fondo, pero la melodía está escrita en miles de rostros distintos (De hecho el color tampoco es uniforme, sino variable, del color de la brea, pasando por el grano de café tostado, al color cacaolat.
A veces siento que nos ven a los occidentales como nosotros vemos a los asiáticos, los nigerianos son de rasgos pronunciados en general (Especialmente pómulos, nariz y labios), como si se hubieran pasado un poco inflandolos (Me parecería delicioso que ahora mismo hubiese un nigeriano en algún lugar del mundo definiendonos a los europeos como si nos hubiesen desinflado un poco de más).
Quizá es por eso que aquí nos miren con bastante desinterés, quizá hasta con un poco de desdén. Contrasta con la atención que reciben mis compañeros en Asia, a los que les hacen fotos por la calle y les tratan como a animales exóticos. Pero es que en esta tierra nos tienen ya muy vistos, y años de esclavitud, de repartirnos su continente como si fuera una pizza tarradellas, de vender armas a quien nos interesaba e ignorar a quién no, no han generado una muy buena primera impresión. Ni segunda, ni tercera, ni cuarta. Digamos que no hemos sido los mejores invitados del mundo.
Es quizá por eso que somos su blanco preferido para cualquier tipo de timo o estafa. Los mismos precios no son iguales para nosotros que para ellos, cualquier producto entre un 50% y el doble más caro para nosotros que para ellos (Lo que mi amigo Luis llama en su blog el "impuesto de blanqueidad"). El problema es cuando te trata de engañar alguien que metes en tu casa, que lleva tu coche o que te compra la comida.
Las aventuras y desventuras de los becarios de otros años incluyen robos de coches por parte del propio driver que posteriormente huyó del país, un caso de TOC extremo en el que la persona que les limpiaba se excedió en sus funciones y consideró que sus ordenadores ensuciaban la casa y los hizo desaparecer, y combustión espontánea de objetos personales, el cambio de la compra o de ropa interior femenina.
Y a los blancos nos duele especialmente cuando alguien que te hace la cama, te plancha la ropa, tira la basura, lava los platos, te va a pasar la ITV, echa gasolina, te lleva el coche al mecánico, lava en váter, la ducha y los suelos, quita el polvo, te compra verduras, las lava, corta y cocina, alguien que hace todo esto, por un sueldo aue a tí no te llegaría ni para el presupuesto mensual de cervezas, resulta que no es tu padre o tu madrey te engaña. Porque en Nigeria los negros siguen siendo los que sirven a los blancos (Y a otros negros ricos). Obviamente, es un hecho que los negros aquí son aplastante mayoría, pero la sensación de vivir en el estados unidos sureño de mediados del siglo XX está ahí.
La desconfianza, desgraciadamente, es mutua. Somos dos colectivos que se rozan a diario en las calles, se sonríen, se slaudan, trabajan juntos o trabajan unos para los otros, hacen negocios, beben en los mismos locales y bailan en las mismas pistas, pero que, a menudo, desconocen lo que pasa por las cabezas de los otros.
FE DE ERRATAS: Todo lo anterior son solo primeras impresiones; desinformadas, apresuradas y muy infundadas. Provienen, además, de un miembro de uno de los dos grupos de estudio principales de este blog (Un blanco europeo), y arrastran todas sus inseguridades, prejuicios y el caracter un poco naive del que escribe. Y, sobre todo, de una cruzada personal que tengo contra esta sociedad nigeriana (Tanto la blanca como la negra), cruzada que necesitaré de otro post entero para desarrollar.



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ResponderEliminarCreo que he borrado el comentario de antes...
EliminarLo has eliminado, efectivamente
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