Ya comenté anteriormente que ser blanco te da como superpoderes en Nigeria, el primero es que asombrosamente los precios de todo se te multiplican por tres, he llegado a tener que empezar a regatear con un taxista de quequé un transbordo de 3000 nairas que yo sabía que en über me saldría por 500, y que a un nigeriano le saldría por 200. Pero aquí impera la norma de si cuela, cuela, y si no, pues hay otro primo desesperado por salir de esa calle en la siguiente manzana.
Y lo de regatear no es como en los países árabes, que lo hacen por gusto y se ofenden y se tiran de los pelos, y te mandan a donde Alá dio las tres voces, pero luego te persiguen si te vas. Aquí es como más de colegueo, te llaman "friend" y "mastah" y te hablan en susurros,
Afortunadamente no todo es así, en los supermercados y los negocios más serios los precios son fijos y esto, para aquel, que como yo, le tiene una alergia tremenda a lo de regatear, ir al super es casi como ir a Disneyland (Bueno no, que yo tampoco soy de parques temáticos, es como ir aaaa... una heladería en la que se juega a juegos de mesa y en la que pasan continuamente Friends non-stop en pantallas gigantes).
Los taxis amarillos típicos, esos que quedan tan bonitos en tu salón con un fondo en blanco y negro de nueva york, son una trampa. Nunca supimos por qué ni qué pasa cuando coges uno, pero los demás expatriados los evitaban como la mugre, también había que evitar a cualquier conductor que te viera demasiado tiempo parado en una acera (3,6 segundos era la media) y que te ofrecía su coche "gratuitamente". Aunque siempre oímos que los nigerianos son muy generosos y que gustan de ayudarse unos a otros, ser oyibo (Blanco) suponía tener una diana dibujada en la nuca.
Afortunadamente, en los barrios de expatriados se llevaban tu dinero usando la lengua, no una navaja, o un machete, o un kalashnikov, a veces te soltaban tal parrafada y te liaban tanto la cabeza que casi daban ganas de darles el dinero más porque se lo merecían por un buen trabajo deshonesto que porque te creyeras una sola palabra de lo que decían. Su otra táctica era agotarte, no solo con lo que te decían, sino diciendo "yes sir" a cualquier cosa que les dijeras, te entendieran o no, o hablando irritantemente bajito y bajando aún más la voz cuando les pedías que, por favor, hablaran más alto. Ejemplo:
- Damo, please, could you turn left in the next street.
-Yes, sir.
-Damo, please, turn right, we are going to...
-Yes sir.
-Damo! You should have turned right two streets ago!
-Yes sir, but bad traffic there, we home, right?
-No Damo, we have to go to the shop first, I told you.
-Ohhhh yes, sir, shop first, Right?
-Yes Damo, shop first... .... ... Damo, why did you drive me home? Didn't we say to the shop?
-Yes, sir, home.
-No, Damo, shop, SHOP, SHOP!!!
-(Risas) Ok, sir.
-Damo, in that sign says WELCOME TO SENEGAL, don't you think that we are a tiny bit lost?
-Yes Sir, shop.
-Damo, are you SURE that you know where the shop is?
-Yes, sir, home, home.
-Damo, me cago en tu calavera.
Y así. Y no, no es que esta gente fuera tonta, en absoluto, ni siquiera vaga, muchos se levantan cruelmente pronto para llegar a tiempo a sus trabajos en la ciudad y estaban al acecho de cualquier naira de más que pudiesen ganar haciendo cualquier cosa. Creo que la incomprensión procede de lo siguiente: lo que sucede es que los objetivos de los locales no se alinean con los de los expatriados, ni se podrán alinear nunca.
Ejemplos:
Expatriado: quiero llegar del punto A al punto B en el menor tiempo posible
Local: quiero llegar del punto A al B para poder echarme la siesta más larga posible mientras el expatriado hace sus tontas cosas de expatriado y venga a dar el coñazo y a despertarme para ir a su estúpido punto C.
Expatriado: quiero entrar en este establecimiento, recargar mi móvil y preguntar cómo funciona el servicio.
Local: quiero hacerme las uñas, escribirle a mi prima lo que voy a hacer este fin de semana y disfrutar de un par de vídeos de youtube y este tonto expatriado no me va a estropear la tarde porque tenga que atenderle.
Expatriado: quiero estar en este país de dos a tres años, ganar el máximo dinero posible, para irme a un sitio mejor con mi familia, que los niños necesitan clases de rumano avanzado y un pony.
Local: quiero comer mañana, y a ser posible pasado mañana, y si de aquí a tres años vivo en una casa con electricidad será gracias a Dios todopoderoso.
Expatriado: quiero atravesar esta calle, coger un taxi y que nadie me mire demasiado raro, quiero poder pasear por una acera y no entre la basura, quiero aire acondicionado ya.
Local: quiero tu cartera.
Y claro, así no se puede.
Teniendo en cuenta que el 50% de nuestro trabajo era decirles a empresarios españoles que lo que creían que era el negociazo de su vida era en realidad una estafa, vivíamos muy a menudo con esta realidad. En la oficina teníamos una regla no escrita; "si sospechan que sea una estafa en el 101% ES una estafa". Mi jefe tenía un ojo clínico increíble para los 419 y no se equivocó ni una vez en todo el año que estuve allí. Aquí entramos en mi top 3 preferido de estafas nigerianas:
- Contactamos con su empresa porque les queremos ofrecer un contrato de tropemil trizillones de megaeuros, en el que les vamos a comprar casetas de pájaros para el estado de Azumba-n'gawe. Ustedes no se han registrado en ninguna licitación, ni han participado en ningún concurso público, pero estamos generosos, y ahora, hablando de un pequeño registro de nada que hay que pagar...
- Estás en un bar, una chica te empieza a hablar, es muy simpática, te gusta, te la ligas (Esto OBVIAMENTE me lo han contado, es todo teórico), te la llevas a casa, pasas una buena noche, te despiertas, la chica no se quiere ir de tu casa, quiere dinero para el taxi, para la comida y para su tía la del pueblo. Llamas a la policía...
- ...la policía viene, les cuentas la historia con la chica dando gritos agarrada a tu nevera, la policía habla con la chica, esta se calma, mientras ella se hace las uñas la policía te dice que por 10000 módicas nairas, más lo que pedía la chica está todo solucionado. Con la policía pasa lo mismo en todas las ocasiones, control de tráfico 200 nairas, no llevas cinturón 3000, hablando por teléfono 15000 nairas, la concesión de unos terrenos para edificar 450000000 etc...
Esto de echar unas nairas para solucionar cualquier malentendido con la autoridad es como muy nigeriano, los políticos sobre todo son muy de ponerse en postura egipcia (En esto me siento como en casa, la verdad). En el libro My Nigeria, que cuenta la historia de un descendiente de colonizadores británicos, que viene a Nigeria para descubrir más sobre el país, se cuenta un chiste, con el que cerraré este capítulo, que identifica mucho al país:
Un indonesio y un nigeriano de buena familia se conocen durante su estancia en una prestigiosa universidad británica, se hacen supercoleguis, vuelven a sus países y pasan 20 años sin verse. Un día la universidad hace una reunión de antiguos alumnos, se reencuentran y se prometen visitarse mutuamente. El nigeriano es el primero en visitar, llega a Indonesia y el indonesio le recibe con un cochazo deportivo de matrícula oficial, luego le lleva a su mansión, cerca una playa balinesa, sobre una pequeña colina que domina toda la zona. Cuando están tomándose una copa al atardecer en la terraza el nigeriano le dice al otro que está sorprendido, que claramente al otro le ha ido muy bien la vida. El indonesio se lo agradece y le explica que ahora es secretario del ministro de fomento del país y le señala la autopista de cuatro carriles que se ve en la distancia y le dice que costó 450 millones, pues que de esos, el 20% fue para bolsillo. Un año después es el indonesio el que visita Nigeria, el nigeriano le recibe con un deportivo oficial y una escolta de cuatro coches con lunas tintadas y dos motos con policías armados. Le lleva a su palacio de tres alas, sala de recepciones, salón de baile, 40 cuartos y 25 baños. Cuando pasean por la torre norte al atardecer con una copa de Borgoña de 1978 a 300.000 dólares la botella, el indonesio le dice al nigeriano que está asombrado, que a él le fue bien, pero que su amigo ha debido hacer muy buenos negocios. El nigeriano sonríe, le dice que ahora es el gobernador de la pequeña ciudad que se ve junto al vertedero descubierto en el horizonte. Luego le señala un camino de cabras lleno de baches y medio inundado por el que los campesinos arrastran sus carros manuales y tirados por bueyes y le dice ¿Ves esa autopista de cuatro carrilles, pues un 100% fue para mi bolsillo".
Y por eso Nigeria es Nigeria.
Pero también hay otras nigerias...



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