Estos son los Talibés.
Los pueblos más alejados de las principales ciudades están llenos de talibés y, aunque habitualmente no consiguen más que unos 500 o 600 CFA's al día (Moneda común a toda esta zona) cantidad equivalente a un euro aproximadamente, normalmente no son completamente descuidados, ya que la comunidad conoce su situación y se ocupa de ellos. Este periodo de aprendizaje dura normalmente dos años, más si el chico demuestra buenas dotes y quiere continuar profundizando en el aprendizaje del Corán e incluso llegar a convertirse a su vez en Marabout. Además de su dimensión de aprendizaje religioso esta costumbre, a mi parecer, tiene un eminente contenido práctico; por un lado los padres (Normalmente con muy pocos recursos y varios hijos más a su cargo) se libran de la manutención del pequeño durante unos años, ya que es algo gratuito, y preparan al niño para los rigores de la vida adulta facilitándole un conocimiento que le unirá en el futuro a la población musulmana que podrá ayudarle. Estos niños, nunca niñas, son en muchos casos el objeto de diversos abusos y malas condiciones de vida, llegando incluso a condiciones de semi esclavitud, aunque en las zonas rurales se trata de un proceso más responsable y toda la comunidad aporta para la manutención de los pequeños. Aunque legalmente la explotación infantil está prohibida en muchos de esos países las autoridades hacen la vista gorda. El talibé, habitualmente está obligado a llegar a una cuota mínima de donativos que van para su Marabout, pudiendo ser castigado si no llegase a este mínimo. Puede parecer raro, pero no es tan distinto como cuando antes se mandaba a los niños al seminario, para darles un futuro que no podía ser proporcionado para ellos de otra manera, todo debido a una sociedad que vive con lo justo para ver amanecer un día más. Sin embargo, aunque Senegal sea un país pobre, no es un país triste.
Estos relatos que hago sobre mis otros viajes por África los realizo por dos motivos distintos; primero porque me sale del bolo, Yo he venido aquí a hablar de mi libro y a contar mi vida y quiero presumir de lo guay que es África porque nunca soñé que podría pasar un año aquí y me hace ilu, así os lo digo. Segundo, aunque este blog es sobre Nigeria, es importante explicar como África es muchas Áfricas, y no un bloque homogéneo como parece cuando uno ve las noticias, y me parece interesante comparar las diferencias y contrastes entre Nigeria y otros países del entorno.
En este caso viajamos un poco hacia el norte y al punto más al oeste de todo el continente (Luis, cuando leas esto sé que te lanzarás a wikipedia para decirme que islas como Cabo Verde están tecnicamente más al oeste que Dakar, por eso voy a añadir ahora el adjetivo continental PARA QUE TE FASTIDIES Y NO TENGAS RAZÓN aunque seguro que sales con alguna enrevesada teoría según la cual Africa llega hasta Chile porque X) continental (Para los que no lo sepan Luis es mi compañero de Costa de Marfil que disfruta encontrando errores es todos mis escritos, aunque sabe que yo le quiero mucho).
Después de haber estado en el este en Kenya, y durante todo el año en Nigeria (Que se considera como Westafrica aunque más bien cae para el centro del continente), Senegal era una oportunidad para ver al churri, que lo tengo muy abandonado al pobre en España y quedar en terreno neutral (Ni pa ti, ni pa mi) en un país más accesible y turistico que Nigeria, para conocer las fronteras del Sahara y cambiar la humedad por un clima más seco, y, finalmente, para conocer el África rural, que en Nigeria es de más dificil acceso.
Después de ocho días de tour por el país nos quedaron claras varias cosas:
- Dakar es más bien tirando a feo y no tiene mucho que ver, aunque presume de una gran vida cultural y artística, esto puede ser verdad, porque una de las últimas noches no pudimos cenar en el hotel porque nos habían montado la presentación de un libro para la que nos pusimos guapos y donde gorroneamos unos canapieses y alguna copilla de champan.
- El Senegal que vale la pena conocer es el del interior, hay paisajes muy chulos y muchísimo contraste para un país que no es tan grande. Y eso que nos quedamos sin ver la zona sur, más rica y húmeda.
- Senegal tiene otro país dentro, Gambia, que basicamente es como si le das a un chaval un mapa de Senegal y le dices "Monín, rodea el río Gambia en este mapa, majo". Pero no siempre ha sido así, hasta hace relativamente poco era un solo país: Senegambia, que suena un poco así como gracioso ¿No?
- Se come bien, aunque no demasiado variado. Pero el pescado fresco, el pollo, el cuscus y la salsa de tamarindo o cebolla están muy ricos. Los senegaleses son además bastante golosos, lo cual hace que me caigan bien.
- Nuestro guía, a pesar de ser de lo más servicial del mundo, era también de lo más poco hábil en su trabajo. Nos señalaba cosas cada vez menos especiales y cada vez más cotidianas como si fueran un reclamos turístico increíble. "Mirad, eso es una mezquita". "Mirad, aquí hay cerdos, eso es que hay cristianos". "Mirad, ahí vive el alcalde". "Mirad, ahí vive el hermano del alcalde". "Mira, es dispensario". "Mira, eso es un restaurante". "Mira, ahí vive la hermana del cuñado del panadero de un tío que era muy famosos cantando aquí en los setenta...". Además, nuestro francés empeoraba día a día (Al igual que su español) según iba aumentando nuestro cansancio. (Y el suyo). El último día poco más y acabamos a ostias.
- Sin embargo, los Senegaleses en general, son gente bastante pancha (Adjetivo made in Álvaro), bastante agradable y no tan insistentes a la hora de pedirte dinero o venderte cosas como los nigerianos. (Aún así nos comimos de entre cinco a ocho mercados de artesanía en todo el viaje, porque nuestro guía no acababa de enterarse que mi churri y yo no somos de esa gente que le tiene que regalar cosas a toda la familia, al pescadero y hasta al gato). Son gente en general humilde y de trato fácil, que son felices con lo poco que tienen.
En Senegal hay varios pueblos/tribus. Están los Serer, que tradicionalmente practican una especie de lucha similar al sumo japonés, lo djolof, entre los que se encontraba nuestro guía Salam, y los Peul, que tradicionalmente viven en poblados un poco míseros de siete u ocho casa cuidando de unas cuantas cabras y alguna vaca y que se enorgullecen de no juntarse mucho con los demás y vivir aislados de el resto de comunidades.
En nuestro periplo por el país pasamos por San Luís, la antigua capital francesa del país, que se encuentra actualmente en un estado de abandono decadente. Aunque la mayoría de los edificios están medioderrumbados o son de muy mala calidad, la ciudad no está en absoluto abandonada, hay montones de personas habitando esta ciudad medio en ruinas, lo cual es bastante bizarro (Sí, Luis, he usado bizarro como en su acepción errónea en español, y no puedes hacer nada por evitarlo, muajuajuajua y también voy a decir amoto y cocreta y voy a ponerle tildes a mayúsculas). San Luis es una ciudad dedicada al pescado, igual que considero que Madrid es una ciudad dedicada al ocio, Roma a la comida o Lagos al dinero. Pienso que cada ciudad tiene una actividad principal en su ADN, a pesar de que albergue todo tipo de funciones, siempre hay una que prevalece y le da su carácter. Y las antiguas avenidas de los colonos franceses ahora rebosan de pescadores, ya que la pesca es la principal actividad económica de la ciudad.
Senegal está lleno de franceses, en serio, franceses en todos lados. Sigue habiendo una gran presencia militar francesa en el país, con muchas bases a lo largo del país. También tienen desiertos, y baobabs, y chacales, y corderos, y muchas otras cosas con las que soñaba de pequeño después de leer El Principito.
Una cosa que sí que tienen en común Nigeria y Senegal es su visión en torno a la homosexualidad, en ambos países es una práctica prohibida, especialmente en público (Me refiero a besitos y arrumacos, no a otras cosas ¡Malpensados!), por lo cual durante nuestro viaje tuvimos que pasar por amigos. Esto suponía quejarse falsamente porque nos dieran habitaciones con cama de matrimonio y dos camas individuales (Que juntábamos en cuanto cerrábamos la puerta), montones de inconsistencias y conversaciones incómodas cuando hablábamos con el guía, y la imposibilidad de hacer un gesto romántico en momentos en los que hubiera procedido. Estando en Nigeria muchas veces me olvido de lo diferente que sería esto si estuviera aquí con mi pareja, y de las limitaciones a mi libertad que me ahorro día a día.
Pero bueno, todo tiene su lado bonito, la imposibilidad de darnos un beso de despedida cuando nos marchábamos cada uno en nuestro avión, nos permitió realizar una de las despedidas de aeropuerto más bonicas y pastelosas de la historia del cine no rodado, y eso es bien.
En general recuerdo haberme llevado este viaje, por un país humilde y considerablemente más pobre que Nigeria, la impresión de que se puede ser muy feliz con muy poco, y que hay que estar agradecido por cada amanecer, porque a veces con eso es suficiente.
Como la mañana después del INCIDENTE, tras la cual yo me levanté con un cabreo considerable y sin dirigirle la palabra a mis compañeros hasta que llegamos al trabajo, Simón se levantó con la sensación de haber tenido una pesadilla muy extraña y con un paquete con veintemil nairas cuando abrió la puerta de su habitación. A Álvaro hubo que despertarle, porque era el que menos había dormido de los tres. Pero a lasp ocas horas ya nos estábmos riendo de nuestro ridículo de la noche anterior, porque a veces no hay como que llegue el día siguiente para darle un poco de perspectiva a todo.
Y tranquilos, que la próxima semana, lo cuento. ;)


No hay comentarios:
Publicar un comentario