sábado, 18 de junio de 2016

Estallido / Contagion

Fiebre de Lassa: es una fiebre hemorrágica viral transmitida por ratas. Se encuentra predominantemente en el oeste de Africa y se transmite a los humanos a través del contacto con alimentos o enseres domésticos contaminados por la excreta de roedores (También por la inclusión de los mismos en la dieta) (Puaggg). Entre agosto de 2015 y el 17 de mayo de 2016, la OMS ha sido notificada de 273 casos de fiebre de Lassa, 149 de ellos mortales, 89 en Nigeria. (Tasa de letalidad del 53,9%). Estos casos han aparecido casi exclusivamente en el norte y la zona del Delta del Níger, de hecho el nombre de la fiebre proviene de una localidad nigeriana donde se identificó por primera vez. Actualmente, hay cierta emergencia con esta enfermedad, aunque lleva décadas siendo endémica en países como Benín o Ghana, pero ahora que no hay ébola o gripe aviar de algo habrá que hablar. En cualquier caso cualquier parecido de esta enfermedad con una neumonía común, es pura coincidencia.



El 11 de junio de 2016 el paciente abandonó Nigeria a través del aeropuerto de Lagos a las 20:40 horas gracias al viaje en business pagado por su seguro, el viaje incluía una escala en Estambul de camino a España (NOTA: Revisar esta parte del informe, hemos mirado google maps y no vemos como Estambul puede quedar de camino a España de ninguna de las maneras). El paciente viajó cómodo en su cubículo de primera clase, se le sirvió comida por un señor con un gorro blanco alto y probó un menú degustación de delicias turcas. Después de ver la película de los Cohen Ave, César (Un tostón), dispuso su asiento en posición horizontal y echó un sueñecito hasta que llegó a Estambul a las 5:00. Allí el paciente se dedicó a hacerle fotografías a elementos que hacía tiempo que no veía como Starbucks, McDonald's y packs de seis yogures a menos de 8 euros, en esos momentos su fiebre aumentó a 37,5, pero el paciente iba adecuadamente pertrechado de pastis varias, que procedió a ingerir para controlar la fiebre.

El sujeto llegó en su segundo vuelo a Madrid con una hora de retraso por problemas con el radar del aeropuerto de Estambul, que se fue a por cigarrillos y no volvió. En tierra le esperaban sus padres, un taxista calvo y su pareja, que tenía que haber salido para USA una hora antes, pero cuyo vuelo también se había retrasado. Les dio tiempo a darse un beso con amor, lo cual nos parece muy romántico, pero poco apropiado dado la emergencia que nos ocupa.

Después de un breve viaje en el que la madre del sujeto no paró de hablar de síntomas y enfermedades, el paciente fue depositado en la entrada de Urgencias del hospital La Paz. El taxista calvo, después de las cosas que había oído durante el viaje desde el aeropuerto, dio una vuelta a la manzana e ingresó también en urgencias, pidiendo que le hicieran un chequeo completo, por si las moscas. Mientras, nuestro paciente cero, se acercó al mostrador de urgencias, y tal como se le había instruido desde el seguro, dio las buenas tardes, se presentó y explicó que venía de Nigeria a ver al médico X, porque le enviaba el seguro desde allí donde le habían diagnosticado neumonía. 

Nuestro equipo médico, siguiendo las pautas marcadas por el Ministerio de Sanidad, no escuchó ni una sola palabra más después de "Nigeria". Siguiendo el protocolo, se les pusieron los ojos en blanco, se alejaron despacio un par de pasos del paciente y corrieron a ponerse mascarillas. En este momento, el personal de urgencias de La Paz inició el protocolo de emergencias por sospechas de posible caso de Fiebre de Lassa.



El paciente fue llevado (A una distancia prudencial) a una habitación donde se le puso se le lanzó desde una distancia de tres metros un traje amarillo de protección y una mascarilla. Después, los agentes de seguridad procedieron a evacuar el hall de urgencias de La Paz, colocando biombos de contención bacteriológica (Igual de contención que los que tiene en el salón la abuela del redactor de este informe). Se instruyó al paciente cero de que siguiera al personal médico (A tres metros de distancia), y este atravesó el citado hall con su traje amarillo bajo la atenta mirada de todos los allí presentes (Excepto de su madre que estaba mirando muy interesada unos papeles que le habían dado, y su padre que estaba por ahí aparcando).

Durante las seis horas siguientes, el paciente estuvo retenido en una sala de aislamiento. Las autoridades médicas se comunicaban con él a través de un micrófono y lo observaban continuamente a través de una cámara situada en el techo. Desafortunadamente, el micrófono tenía unos segundos de retraso, y la cámara tenía varios puntos ciegos, dando lugar a descacharrantes situaciones, como que los médicos creyeran alarmados que el sujeto había abandonado la habitación, cuando solo estaba en el citado punto ciego. O que todas las conversaciones tuvieran que ser reiterativas en extremo, ya que aquel micro funcionaba tan bien como llamar a tu abuela nonagenaria a su casa de un pueblo en Nigeria.

Ya que nadie se atrevía podía acercarse al paciente, este tenía que seguir instrucciones del cuerpo médico para tomarse la temperatura, tomarse la tensión o ingerir pastillas (Había incluso el material para ponerse una vía self service, algo que podía haber sido una fiessshhta), todo cada hora y sin ningún tipo de explicación. Además, se sometió al paciente al clásico interrogatorio de poli bueno/poli médico machaconamente durante estas seis horas.




  • ¿Te ha mordido algún roedor? Pues no, lo hubiera mencionado.
  • ¿Te ha mordido algún murciélago? BATMAN!
  • ¿Sangre en la orina? Ughhhh, no...
  • ¿Sangre en el esputo? No... lo habría dicho.
  • ¿Te ha mordido algún nigeriano? ¿Qué clase de trabajo creen que hago allí?
  • ¿Has viajado recientemente a La Meca? Nigeria queda como un poco a trasmano.
  • ¿Conoces a alguien que haya viajado recientemente a La Meca? Pues no sé, oiga, conozco a mucha gente.
  • ¿Sarpullidos, granos inexplicables, tu piel ha cambiado de color o de textura? Bueno, a veces me vuelvo verde, grandote y me da por romper cosas, pero a parte de eso...
  • ¿Trabaja con animales? Bueno, Simón y Álvaro son un poco animales a veces, sí...
  • ¿Hay gente con los mismos síntomas a su alrededor? Pues no, si no estarían aquí conmigo, nos habríamos hecho un 3x2.
  • ¿Ha visitado recientemente alguna cueva? Pues quitando esta habitación sin ventanas en la que estoy ahora...
  • ¿Ha viajado a otras zonas de Nigeria? No.
  • ¿Dificultades de respiración? Pues estoy aquí porque me duele el pulmón, usted verá.
  • ¿Cambios en la orina? No, verá usted, yo soy un late adopter, a mi los cambios no me van mucho.
  • ¿Te ha mordido algún roedor? Eh... no.
  • ¿Te ha mordido algún murciélago? ¿Esto no me lo han preguntado ya?
  • ¿Sangre en la orina? Eh... sí, creo que tengo un poco de deja vu.
  • ¿Sangre en el esputo? Oiga, que yo venía aquí por lo de la neumonía...

Después de repetir esta batería de preguntas unas 37 veces más, y de que Salud Pública confirmara que el paciente no necesitaba de mayores medidas de seguridad, se decidió dejarle en urgencias durante los siguientes cinco días en aislamiento respiratorio (Cada vez que se entraba a la habitación había que jugar a las máscaras, como si se fuera un turista coreano). El protocolo de contagio fue desmantelado y al paciente se le regaló un sandwich de jamón york.

Fin del informe.

No hay comentarios:

Publicar un comentario