A principios de octubre de 2016 mi médico me informó de que tendría que retrasar mi vuelta a Nigeria AÚN MÁS porque algún inepto había enviado mis muestras de sangre al laboratorio incorrecto. Ese laboratorio había indicado en el sistema informático que las muestras enviadas no correspondían a ese laboratorio y luego se metieron todos las manos en los bolsillos y jugaron a "yo nunca he" con mi muestra de sangre. O algo así, porque hasta que casi dos semanas después se me ocurrió pasar por allí a preguntarles si se lo estaban pasando bien pintando con los dedos en la pared con mis muestras, y a mi médico se le ocurrió echarle un vistazo a mi expediente, nadie se preocupó por mis resultados. Para que veáis que a veces España es un poquito Nigeria.
En aquel momento se me pasó de todo por la cabeza, pero principalmente ir a comprar un poco de plutonio empobrecido a la farmacia de la esquina y unos cartuchos de dinamita, ponérmelos en la cintura y presentarme ante el especialista de tropicales para ver si así se atrevían a perderme los resultados otra vez. Todo esto derivó en una fantasía en la que me convertía en un peligroso delincuente en la lista de los más buscados, pero me dí cuenta de que esto no iba a solucionar nada, que el terrorismo es el arma de la gente desesperada y que se cazan más abejas con miel que con goma 2.
Como ya comenté más arriba, Boko Haram no tiene mucho interés en lo que pasa en el sur del país, sus actividades se limitan al norte y lo más que ha descendido ha sido hasta Abuja, la capital, en el centro. Ni en el día a día, ni en las conversaciones diarias, ni en la presión policial; si le mencionabas el tema a algún nigeriano la reacción más probable sería la desidia o el aburrimiento. La situación da la sensación de estar sucediendo en algún otro país extranjero (Algo que es más o menos cierto, ya que Lagos se encuentra más lejos de los estados donde actúa Boko que, por ejemplo, Madrid de París). Pero eso no significaba que si estuvieran pasando cosas; durante nuestra estancia en Nigeria todos los días tenía que cribar cuatro o cinco noticias sobre asesinatos y terroristas suicidas para encontrar algo optimista que decir sobre le país en redes sociales. No hay que olvidar que entre las actividades de Boko Haram se incluyen atrocidades como el ataque a mercados locales por medio de terroristas suicidas, o el secuestro masivo de las niñas de Chibok. Abro paréntesis, este secuestro en un colegio femenino en 2014 en el estado de Borno en el que desaparecieron casi trescientas niñas y mujeres conmocionó al mundo para ser olvidado conforme no aparecía ningún rastro de estas chicas hasta el año en el que nosotros vivimos en Nigeria (bueno, o en el hospital La Paz en mi caso) un buen numero de ellas aparecieron de nuevo, muchas de ellas embarazadas. Un doble drama para las chicas, no solo por el trauma sufrido sino porque probablemente también fueron posteriormente rechazadas por sus familias y comunidades.
La situación con Boko Haram parecía bastante más resuelta a finales de 2016, el gobierno anunciaba cada semana haber capturado a uno de los principales líderes, o haber recobrado el control de algún nuevo territorio. Pero claro, fíate tú del gobierno nigeriano, prácticamente una vez a la semana un alto cargo o general afirmaba que ese era el fin del conflicto. Entiendo que no quisieran crear alarmas innecesarias para que el país pudiera por fin convertirse en un lugar en el que invertir (a nivel de población, PIB y posibilidades para la inversión extranjera Nigeria tiene un potencial sencillamente increíble), pero llegaban tarde, el gobierno llevaba años ignorando el problema mientras se hacía más y más grande, y si los nigerianos tuvieran que elegir el primer problema del país probablemente pensarían antes en la corrupción en el propio gobierno que en el grupo terrorista.
Hay que recordar también que el de Boko Haram no es el único caso de terrorismo en el país, en la zona del Delta, donde se encuentra parte de la gran riqueza petrolífera hay otro conflicto. En los años 90 la población indígena de la desembocadura del río Níger y sus afluentes fue desposeída de sus territorios (el gobierno aprobó una ley que le permitía hacerlo) en favor de los pozos de las compañías petrolíferas como Chelldon o Shell. No solo perdieron sus tierras, sino que su medio de vida (la pesca, principalmente) fue desapareciendo paulatinamente, y sus ecosistemas degradándose. Esto llevó, posteriormente, a conflictos tribales y masacres entre aquellos que defendían a las petrolíferas por el dinero que podían conseguir vendiendo sus tierras, contra aquellos que se resistían, es decir, nigerianos matándose entre ellos por un petróleo que quizá debería serlo, pero no era ni suyo. Durante mediados de los primeros dosmiles surgieron infinidad de grupos terroristas (una ensalada de siglas) y en 2016 seguía habiendo al menos un ataque semanal a plataformas petrolíferas o instalaciones de las petroleras.
Durante mi año en Nigeria a menudo me preguntaba cómo podía un país seguir creciendo con gran parte de la población ajena a algo así Y en realidad no me daba cuenta de lo más obvio, yo ya procedía de un país que había sufrido ataques de un grupo terrorista interno y que actuaba principalmente en una zona determinada (en el norte también) del país. ¿Recordaba yo a mis padres especialmente preocupados en los 90 por el conflicto con ETA? (era pequeño, pero no tanto, que ya no soy ningún chaval) ¿Afectaba a su vida diaria? ¿Era España, fuera del país Vaco, especialmente peligrosa? De acuerdo que probablemente ocupaba muchas páginas en los diarios y muchas horas de televisión, pero ¿nos daba miedo ir a comprar el pan o acercarse al banco a hacer gestiones? ¿lo considerábamos un problema real? Aunque que cometieron atentados en otras partes del país y aparentemente tenían células por todo el país, pero nosotros no teníamos que temer que se nos pidiera un impuesto revolucionario, que hubiese una bomba lapa debajo del coche, que tu vecino tuviese un zulo sospechosos en el sótano.
Y por esto es que el tema de Boko Haram (el tema, como si fuera una riña de vecinos por las pinzas del patio) no supone una preocupación especial para los becarios que llegan allí cada año, y ningún peligro en particular, y esto lo digo especialmente para los que irán allí este año, que sé que me estáis leyendo caris, que la subida de visitas al blog el día que reparten destinos es por algo, que las estadísticas de google no mienten (yo encantado, es más, dejadme un mensajito, guapis). Pero yo recordaré con especial cariño el día en el que anunciaron qué becarios nos sustituirían y esa generación en especial, porque el mismo día que contactaban con mis compañeros a mi me anunciaban que por fin me concedían mi alta médica, y que era libre para volver a Nigeria. Y es que Nigeria, con todos sus defectos, se te queda un poquito grabada en el corazón.



Aquí una de vuestros relevos en Lagos!
ResponderEliminarTodo un placer aumentar las visitas del blog! Yo lo uso y me es de utilidad especialmente para tranquilizar a mi familia/amigos cuando me dicen que estoy loca por haber pedido Nigeria jajaja
En serio, se agradece mucho el blog para hacernos una idea de lo que nos espera el año que viene y porque os ahorráis alguna pregunta de las chorrocientasmil que le tengo preparadas a Álvaro.
Y enhorabuena por tu alta médica! 😊
Gracias Laura! :) y ya sabes, cualquier cosa que necesites, aquí estamos.
EliminarGracias Laura! :) y ya sabes, cualquier cosa que necesites, aquí estamos.
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