Antes de hacer un breve repaso a cómo funciona, o como no funciona, la economía nigeriana, deberíamos de echar un repasito a mis credenciales. Soy un cínico que opina que el sistema económico actual simplemente no funciona, no me malinterpretéis, el comunismo tampoco resultó la gallina de los huevos de oro, pero es que el capitalismo se basa en una serie de crisis salpicadas por breves momentos de bonanza que acabarán inexorablemente en otra crisis. Además, cuando a un país le está yendo bien, a otro, en algún lugar del mundo, le está yendo muy, muy mal. En esta locura de sistema solo hay una máxima que funciona: todo vuelve y se repite, como los pantalones campana y el animal print.
Durante segundo de bachillerato me cogí como optativa historia del arte, una asignatura troncal de otra rama, solo y únicamente para librarme de tener que hacer un examen de economía en selectividad. Logré dos cosas, la primera sacar un nueve y medio en vez de un tres en la PAU, y la segunda que aunque te puedo decir si una columna es jónica, dórica o corintia, soy incapaz de explicar qué es un tipo de interés.
A pesar de todo, mi trabajo diario consiste en resolver dudas de empresas que quieren exportar a Nigeria y realizar estudios de mercado sobre cómo funcionan las cosas aquí. Nigeria es tan inmenso, tan complejo y con tantos contrastes que mis explicaciones a empresas españolas a como está aquí la situación son como si te quieres conocer la obra de Homero y sacas de la biblioteca Teo lee La Iliada. Pero bueno, si Trump consiguió el trabajo en 2016, yo también podía hacerlo. Si pudiera responder con sinceridad cómo funcionan la economía y la sociedad nigerianas, contestaría que la cosa se parece bastante al Lobo de Wall Street.
Este país es el ejemplo de que una terrible devaluación de la moneda, escasez ocasional de combustibles o alimentos, desigualdades son perfectamente compatibles con una economía de un capitalismo salvaje y no son patrimonio exclusivo de países como Venezuela. Nigeria combina un capitalismo de mercado con un proteccionismo hacia ciertos productos, los cuales esta prohibido exportar del extranjero (productos completamente del día a día como carne de aves, pasta o antimosquitos). En teoría esto es así para proteger la producción nacional de estos países y fomentar que las empresas inviertan en Nigeria y se establezcan en el país, creando industria en el territorio nacional. En la práctica esto no es así, ya que establecerse en Nigeria es un quebradero de cabeza, El gobierno es altamente ineficiente y la administración dificulta cualquier gestión de forma inimaginable, siempre está el miedo a la estafa y la necesidad de calcular partidas para pagar comisiones aquí y allá. Y además estas medidas benefician a los empresarios nigerianos que tienen el control de la producción de estos productos, como en el caso del señor Dangote, que es como el Amancio Ortega de aquí.
¿Cómo ha logrado la economía nigeriana llegar a ser de las más productivas de África con este panorama? Pues principalmente por dos motivos, el primero las previsiones. Nigeria tiene una gran fortaleza demográfica, la gran mayoría de la población está por debajo de los treinta años, y crecen a un nivel de varios millones de personas anuales. Estos dos millones de consumidores potenciales y trabajadores anuales. Y a pesar de que las industrias están muy poco desarrolladas,todo el mundo juega con el convencimiento de que habrá un momento en el que estos 180 millones de personas, que viven apenas con nada, pasen a necesitar muchas más cosas.
El segundo motivo es el petróleo. Que produce muchísimo dinero, peor claro, solo para unos pocos. Cuando te presentan a alguien aquí, y te dicen que se dedica al petróleo, ya sabes que tiene una cantidad de dinero que solo verás escrita si te pones a repasar los presupuestos gubernamentales de un país de tamaño medio. Aunque tampoco hace falta que te digan nada, cuando alguien tiene dinero en Nigeria, se nota. En España tenemos una cultura en la que hablar de dinero o presumir de exceso del mismo queda como feo. En Nigeria hay una clara cultura de la ostentación, lo elegante es el brilli brilli, los relojes de oro tamaño XXXL y las columnas jónicas de mármol en el porche de tu casa.En mi urbanización hay un maserati aparcado en una acera delante de una de las casas, nadie lo ha usado nunca (en el año que llevo aquí puedo afirmar que jamás se ha movido del sitio), pero ahí está, decorando como un enano de jardín de escayola o unos geranios en el balcón. En realidad, con el tráfico de Lagos y el mal estado de las calles sería un crimen que ese maserati saliese de donde está, jamás podría alcanzar más de 90 kilómetros por hora.
Pero el petróleo trae aún más problemas, cuando estados unidos decide ponerse a fabricarlo en casa en plan casero a golpe de fraking, o la OLP decide tirar los precios cual gitana vendiendo bragas en un mercadillo, los países de la periferia como Nigeria o Venezuela sufren el golpe y la cosa se pone fea, porque la industria aún sigue siendo terriblemente dependiente del crudo. Tampoco ayuda que la mecanización de las fábricas sea nula ¿Para qué compra un robot por 700.000 si puedes pagar a tres tíos que te hacen el mismo trabajo por 7000? Que encima son fácilmente intercambiables, no se estropean y se quejan poquito.
Para resumir el mal estado de la economía nigeriana durante 2016, decir que cuando llegamos al país en enero el euro se cambiaba por 285 nairas, y aunque todo el mundo dijo que no pasaría de 400, cuando regresé en octubre estaba ya por 500. Afortunadamente, aunque el ICEX recalcula la beca de todos sus becarios, lo hace siempre de acuerdo al cambio oficial, lo que hizo que fueramos unos del os grupos de becario con mejor capacidad adquisitiva de cuantos habían pisado Lagos.
¿Que estoy presumiendo? Sí, pero es que yo también tengo algo de nigeriano. ;)


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