lunes, 12 de diciembre de 2016

Black-ish / El príncipe de Bel-Air

Acheke: Acompañamiento típico a todos los platos típicos de Costa de Marfil, consiste en una especie de pasta similar al cuscús que se toma en el norte de África peor extraido de la yuca, en vez de la sémola, el trigo o similares. El acheke es algo soso pero tiene un ligero sabor aromático, se coge con los dedos, se forma una bola en la palma de la mano prensándolo una o dos otres veces y se come junto al trozo de pescado o pollo a la brasa o frito que lo acompaña. También se suele comer junto al alocó, el riquísimo plátano macho frito que también aocmpaña casi todos los platos marfileños. Hacia el final de mi año de destino de la beca ICEX realicé lo que yo creía que sería un pequeño viaje a Costa de Marfil para visitar a mi amigo Luis, viaje que había tenido que cancelar en verano por el aumento de población en mi pulmón. Abidjan, la capital marfileña, me pareció la versión de Lagos para principiantes; ambas ciudades se encuentran en la misma costa atlántica y están formadas por una serie de islas en torno a una laguna. Pero ahí acaban las similiritudes. Abidjan es mucho más relajada que Lagos, el tráfico es menor y el ritmo de la icudad más tranquilo, es mucho menor en tamaño (Lagos tiene más habitantes que todo Costa de Marfil) y ¡hasta se puede andar por la calle!.El clima también es algo más suave que el de Lagos y no resulta tan agobiante, aunque mucho más húmedo que el de Nairobi o Dakar. También tienen un aeropuerto de verdad, no como el de Lagos, el cual Ryan Murphy está estudiando como escenario de la 35ª temporada de American Horror Story. En general la sensación de seguridad es mayor que en Nigeria, y Luis se sorprendió un poco cuando al tercer o cuarto día yo ya estaba dispuesto a coger taxis yo solo y turistear mientras él estaba en la oficina. Y es que sin que te des cuenta, Nigeria te cambia, te curte y te hace ponerlo todo en perspectiva.




A principios de 2016 me propuse documentar nuestro proceso de cambio de "fresh fish" a verdaderos nigerianos con todas las de la ley. A final de año, conseguí identificar tres fases que a grandes rasgos explican el periodo de adaptación a África y que serían las siguientes:


  • Primary Colors / Criadas y señoras
  • The Wire
  • Black-ish / El Príncipe de Bel-Air


  • De las dos primeras ya he hablado anteriormente y podéis acceder sin problema a ellas mediante los enlaces de arriba. Hoy nos centraremos en ese momento en el que te das cuenta de que has asimilado África y lo que te sorprende es que el resto del mundo funcione de alguna otra manera.


    Después de mi laaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaarga baja fui el primero en ver ese cambio en mis compañeros al volver. Dominaban las expresiones básicas en pidgin e imitaban a la perfección al nigeriano medio, alargando correctamente las vocales, eliminando palabras completamente esenciales para comprender el idioma inglés y diciendo sí, para decir no, "sí, sí" para decir, "ni de puta coña", "sí, sí, sí, I swear to god, I swear to god", para decir "sí, vas listo, cuando el infierno se congele", "is coming" para "estoy saliendo de mi casa a treinta kilómetros" y "this is going to be a problem, sir" para decir "dame 10.000 nairas más y entonces, si eso, me lo pienso".

    Y es que durante mi año en Nigeria llegué a desarrollar la siguiente teoría, basada en los postulados de Einstein sobre el tiempo, el espacio y la naturaleza del universo por un lado, y en la frase "si hay que ir se va, pero ir pa ná es tontería", del célebre cómico José Mota. Según esta teoría los nigerianos son una nación mucho más avanzada, ya que ellos no experimentan el espacio y el tiempo como los demás mortales. Son muy conscientes de concepto espacio y de hecho lo dominan a la perfección, pudiendo estar al mismo tiempo en la puerta de tu casa o saliendo de la cama cuando hablas con ellos por teléfono. Sin embargo los nigerianos no conciben el tiempo como nosotros, estar en el lugar indicado les parece suficiente y no le dan importancia al momento, si llegan tres horas o tres días o hasta tres semanas después (como el hijo de tres mil hienas de nuestro mecánico) para ellos está bien, ya que entienden el espacio-tiempo como una línea circular en la que no importa en qué punto del tiempo esté porque siempre estás a la misma distancia del centro. De hecho cuando llegan (si llegan) te llamarán orgullosos para avisarte de que ya están allí, aunque tu hace días que hayas pasado página y seguido ocn tu vida, y se ofenderán si se te ocurre echarles en cara que no han seguido tu anticuada, rígida y estricta visión del concepto tiempo. Desarrollando esta teoría he llegado a la conclusión de que los nigerianos no llegan tarde, sino que son capaces de moverse libremente por el espacio-tiempo, y que no es que no lleguen a su hora, es que quizá llegaron ayer, o el mes pasado, o el 30 de febrero. Y eres tú el pringado que tiene una concepción lineal del tiempo, que careces de superpoderes y que eres un vulgar muggle.



    Por eso me di cuenta de que yo también me había nigerianizado un poco cuando la compañía aérea (nigeriana, por supuesto) canceló mi vuelo de vuelta a Nigeria de Abidjan la friolera de dos horas días. Me lo tomé muy bien, llamé a mi jefe, me disculpé, no le extrañó nada. Aproveché para hacer algunas cosas que no había hecho nunca como tirarme en tirolina, visitar una plantación de cacao o comer infinitas cantidades de pescado a la brasa en la playa y con los dedos. La segunda vez que me retrasaron el vuelo (otros dos días) tampoco me sorprendió demasiado, aunque ya me estaba quedando casi sin cosas que hacer, pero afortunadamente el analista de marfil, su mujer y, sorprendentemente, mi amigo Luis, guardaban un lado friki y nos echamos unas partiditas de Munchkin, Eldrich Horror, Agrícola y Seven Wonders. 




    Lo bonito de estos retrasos es que las compañías africanas te dicen "fuel scarcity" y se quedan tan panchos. Están encantados de recibirte con una sonrisas y con otra sonrisa descojonarse en tu cara cuando les pides algún tipo de retribución por las molestias. Todavía después de haber retrasado el vuelo cuatro días, haberme levantado dos días a las cinco y media para coger un vuelo que nunca saldría, tuvieron el valor de retrasar el vuelo tres horas adicionales "porque la tripulación no había llegado aún". Estoy casi seguro de que lo que realmente pasó es que juntaron a la gente de los vuelos del miércoles y el viernes y nos juntaron en un vuelo el domingo para hacerlo rentable. También dudo de que la tripulación y hasta los pilotos no fueran cuatro tíos que pasaban por la calle, a los que les dieron unos uniformes y les prometieron cuatro duros por unas horas de curro.

    ¿Pero sabéis qué? me costó enfadarme, me lo tomé a broma y simplemente me sentí agradecido cuando pisé el suelo de Lagos 98 horas tarde. Y es que no hay más remedio que quererles.



    ¿Es cierto que los taxímetros en Abdijan tuvieron que ser abolidos porque eran trucados sistemáticamente y ahora hay que realizar un proceso de regateo antes de subirse a un taxi? Sí, pero también lo es que esta gente cobra un cuarto o un quinto del sueldo mínimo español. ¿Es verdad que han tenido su racha de pseudo-dictadores megalomaniacos como al que se le ocurrió nombrar a Yamoussoucro, el pueblecillo en medio de ningún sitio de su abuela, la nueva capital de Costa de Marfil y en la que construyó una monstruosidad de centro de congresos con más de 25 salas de reuniones que apenas se usaron y la catedral más alta (Unos cuantos metros más alta que la del Vaticano) de toda la cristiandad? Pues también, pero ¿qué continente no ha tenido su propia colección de locos egocéntricos? ¿Acaso no son exagerados, embaucadores, paradójicos, escandalosos, excesivos, extremos, pomposos y a veces un poquitín ridículos? Quizá, pero también es verdad que los africanos siempre han enfrentado el futuro con las manos vacías, paciencia, buen humor y una sonrisa en los labios. Aunque llegaron tarde al reparto del mundo consiguieron recuperar su trozo de tierra con el sudor de sus frentes (mucho, que aquí hace calorro) y aún están aprendiendo cómo gestionarlo. Solo esperemos que lo hagan un poco mejor quen osotros.

    Y es que todos tenemos un poquito de nigerianos en nuestro interior, que solo está esperando que viajemos a África y lo dejemos salir.

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