A principios de 2016 me propuse documentar nuestro proceso de cambio de "fresh fish" a verdaderos nigerianos con todas las de la ley. A final de año, conseguí identificar tres fases que a grandes rasgos explican el periodo de adaptación a África y que serían las siguientes:
De las dos primeras ya he hablado anteriormente y podéis acceder sin problema a ellas mediante los enlaces de arriba. Hoy nos centraremos en ese momento en el que te das cuenta de que has asimilado África y lo que te sorprende es que el resto del mundo funcione de alguna otra manera.
Después de mi laaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaarga baja fui el primero en ver ese cambio en mis compañeros al volver. Dominaban las expresiones básicas en pidgin e imitaban a la perfección al nigeriano medio, alargando correctamente las vocales, eliminando palabras completamente esenciales para comprender el idioma inglés y diciendo sí, para decir no, "sí, sí" para decir, "ni de puta coña", "sí, sí, sí, I swear to god, I swear to god", para decir "sí, vas listo, cuando el infierno se congele", "is coming" para "estoy saliendo de mi casa a treinta kilómetros" y "this is going to be a problem, sir" para decir "dame 10.000 nairas más y entonces, si eso, me lo pienso".
Y es que durante mi año en Nigeria llegué a desarrollar la siguiente teoría, basada en los postulados de Einstein sobre el tiempo, el espacio y la naturaleza del universo por un lado, y en la frase "si hay que ir se va, pero ir pa ná es tontería", del célebre cómico José Mota. Según esta teoría los nigerianos son una nación mucho más avanzada, ya que ellos no experimentan el espacio y el tiempo como los demás mortales. Son muy conscientes de concepto espacio y de hecho lo dominan a la perfección, pudiendo estar al mismo tiempo en la puerta de tu casa o saliendo de la cama cuando hablas con ellos por teléfono. Sin embargo los nigerianos no conciben el tiempo como nosotros, estar en el lugar indicado les parece suficiente y no le dan importancia al momento, si llegan tres horas o tres días o hasta tres semanas después (como el hijo de tres mil hienas de nuestro mecánico) para ellos está bien, ya que entienden el espacio-tiempo como una línea circular en la que no importa en qué punto del tiempo esté porque siempre estás a la misma distancia del centro. De hecho cuando llegan (si llegan) te llamarán orgullosos para avisarte de que ya están allí, aunque tu hace días que hayas pasado página y seguido ocn tu vida, y se ofenderán si se te ocurre echarles en cara que no han seguido tu anticuada, rígida y estricta visión del concepto tiempo. Desarrollando esta teoría he llegado a la conclusión de que los nigerianos no llegan tarde, sino que son capaces de moverse libremente por el espacio-tiempo, y que no es que no lleguen a su hora, es que quizá llegaron ayer, o el mes pasado, o el 30 de febrero. Y eres tú el pringado que tiene una concepción lineal del tiempo, que careces de superpoderes y que eres un vulgar muggle.
Por eso me di cuenta de que yo también me había nigerianizado un poco cuando la compañía aérea (nigeriana, por supuesto) canceló mi vuelo de vuelta a Nigeria de Abidjan la friolera de doshoras días. Me lo tomé muy bien, llamé a mi jefe, me disculpé, no le extrañó nada. Aproveché para hacer algunas cosas que no había hecho nunca como tirarme en tirolina, visitar una plantación de cacao o comer infinitas cantidades de pescado a la brasa en la playa y con los dedos. La segunda vez que me retrasaron el vuelo (otros dos días) tampoco me sorprendió demasiado, aunque ya me estaba quedando casi sin cosas que hacer, pero afortunadamente el analista de marfil, su mujer y, sorprendentemente, mi amigo Luis, guardaban un lado friki y nos echamos unas partiditas de Munchkin, Eldrich Horror, Agrícola y Seven Wonders.
Lo bonito de estos retrasos es que las compañías africanas te dicen "fuel scarcity" y se quedan tan panchos. Están encantados de recibirte con una sonrisas y con otra sonrisa descojonarse en tu cara cuando les pides algún tipo de retribución por las molestias. Todavía después de haber retrasado el vuelo cuatro días, haberme levantado dos días a las cinco y media para coger un vuelo que nunca saldría, tuvieron el valor de retrasar el vuelo tres horas adicionales "porque la tripulación no había llegado aún". Estoy casi seguro de que lo que realmente pasó es que juntaron a la gente de los vuelos del miércoles y el viernes y nos juntaron en un vuelo el domingo para hacerlo rentable. También dudo de que la tripulación y hasta los pilotos no fueran cuatro tíos que pasaban por la calle, a los que les dieron unos uniformes y les prometieron cuatro duros por unas horas de curro.
¿Pero sabéis qué? me costó enfadarme, me lo tomé a broma y simplemente me sentí agradecido cuando pisé el suelo de Lagos 98 horas tarde. Y es que no hay más remedio que quererles.
¿Es cierto que los taxímetros en Abdijan tuvieron que ser abolidos porque eran trucados sistemáticamente y ahora hay que realizar un proceso de regateo antes de subirse a un taxi? Sí, pero también lo es que esta gente cobra un cuarto o un quinto del sueldo mínimo español. ¿Es verdad que han tenido su racha de pseudo-dictadores megalomaniacos como al que se le ocurrió nombrar a Yamoussoucro, el pueblecillo en medio de ningún sitio de su abuela, la nueva capital de Costa de Marfil y en la que construyó una monstruosidad de centro de congresos con más de 25 salas de reuniones que apenas se usaron y la catedral más alta (Unos cuantos metros más alta que la del Vaticano) de toda la cristiandad? Pues también, pero ¿qué continente no ha tenido su propia colección de locos egocéntricos? ¿Acaso no son exagerados, embaucadores, paradójicos, escandalosos, excesivos, extremos, pomposos y a veces un poquitín ridículos? Quizá, pero también es verdad que los africanos siempre han enfrentado el futuro con las manos vacías, paciencia, buen humor y una sonrisa en los labios. Aunque llegaron tarde al reparto del mundo consiguieron recuperar su trozo de tierra con el sudor de sus frentes (mucho, que aquí hace calorro) y aún están aprendiendo cómo gestionarlo. Solo esperemos que lo hagan un poco mejor quen osotros.
Y es que todos tenemos un poquito de nigerianos en nuestro interior, que solo está esperando que viajemos a África y lo dejemos salir.
Y es que durante mi año en Nigeria llegué a desarrollar la siguiente teoría, basada en los postulados de Einstein sobre el tiempo, el espacio y la naturaleza del universo por un lado, y en la frase "si hay que ir se va, pero ir pa ná es tontería", del célebre cómico José Mota. Según esta teoría los nigerianos son una nación mucho más avanzada, ya que ellos no experimentan el espacio y el tiempo como los demás mortales. Son muy conscientes de concepto espacio y de hecho lo dominan a la perfección, pudiendo estar al mismo tiempo en la puerta de tu casa o saliendo de la cama cuando hablas con ellos por teléfono. Sin embargo los nigerianos no conciben el tiempo como nosotros, estar en el lugar indicado les parece suficiente y no le dan importancia al momento, si llegan tres horas o tres días o hasta tres semanas después (como el hijo de tres mil hienas de nuestro mecánico) para ellos está bien, ya que entienden el espacio-tiempo como una línea circular en la que no importa en qué punto del tiempo esté porque siempre estás a la misma distancia del centro. De hecho cuando llegan (si llegan) te llamarán orgullosos para avisarte de que ya están allí, aunque tu hace días que hayas pasado página y seguido ocn tu vida, y se ofenderán si se te ocurre echarles en cara que no han seguido tu anticuada, rígida y estricta visión del concepto tiempo. Desarrollando esta teoría he llegado a la conclusión de que los nigerianos no llegan tarde, sino que son capaces de moverse libremente por el espacio-tiempo, y que no es que no lleguen a su hora, es que quizá llegaron ayer, o el mes pasado, o el 30 de febrero. Y eres tú el pringado que tiene una concepción lineal del tiempo, que careces de superpoderes y que eres un vulgar muggle.
Por eso me di cuenta de que yo también me había nigerianizado un poco cuando la compañía aérea (nigeriana, por supuesto) canceló mi vuelo de vuelta a Nigeria de Abidjan la friolera de dos
Lo bonito de estos retrasos es que las compañías africanas te dicen "fuel scarcity" y se quedan tan panchos. Están encantados de recibirte con una sonrisas y con otra sonrisa descojonarse en tu cara cuando les pides algún tipo de retribución por las molestias. Todavía después de haber retrasado el vuelo cuatro días, haberme levantado dos días a las cinco y media para coger un vuelo que nunca saldría, tuvieron el valor de retrasar el vuelo tres horas adicionales "porque la tripulación no había llegado aún". Estoy casi seguro de que lo que realmente pasó es que juntaron a la gente de los vuelos del miércoles y el viernes y nos juntaron en un vuelo el domingo para hacerlo rentable. También dudo de que la tripulación y hasta los pilotos no fueran cuatro tíos que pasaban por la calle, a los que les dieron unos uniformes y les prometieron cuatro duros por unas horas de curro.
¿Pero sabéis qué? me costó enfadarme, me lo tomé a broma y simplemente me sentí agradecido cuando pisé el suelo de Lagos 98 horas tarde. Y es que no hay más remedio que quererles.
¿Es cierto que los taxímetros en Abdijan tuvieron que ser abolidos porque eran trucados sistemáticamente y ahora hay que realizar un proceso de regateo antes de subirse a un taxi? Sí, pero también lo es que esta gente cobra un cuarto o un quinto del sueldo mínimo español. ¿Es verdad que han tenido su racha de pseudo-dictadores megalomaniacos como al que se le ocurrió nombrar a Yamoussoucro, el pueblecillo en medio de ningún sitio de su abuela, la nueva capital de Costa de Marfil y en la que construyó una monstruosidad de centro de congresos con más de 25 salas de reuniones que apenas se usaron y la catedral más alta (Unos cuantos metros más alta que la del Vaticano) de toda la cristiandad? Pues también, pero ¿qué continente no ha tenido su propia colección de locos egocéntricos? ¿Acaso no son exagerados, embaucadores, paradójicos, escandalosos, excesivos, extremos, pomposos y a veces un poquitín ridículos? Quizá, pero también es verdad que los africanos siempre han enfrentado el futuro con las manos vacías, paciencia, buen humor y una sonrisa en los labios. Aunque llegaron tarde al reparto del mundo consiguieron recuperar su trozo de tierra con el sudor de sus frentes (mucho, que aquí hace calorro) y aún están aprendiendo cómo gestionarlo. Solo esperemos que lo hagan un poco mejor quen osotros.
Y es que todos tenemos un poquito de nigerianos en nuestro interior, que solo está esperando que viajemos a África y lo dejemos salir.



Muy bueno. Creo que vas a volver con morriña.
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